Yo sí olvido el año viejo (Cuento de fin de año de Josué Carrillo)

 jcSe agotaban las horas del último día del año. Ramòn Rincón -doble R- hacía la guardia de amanecer en la farmacia. Era turno hasta amanecer.

Por lo general se echaban a la suerte entre los empleados, esta vez, Doble R pidió voluntariamente el turno. Finalizaba el peor año. Todavía le retumbaba la voz de Fatalina Ferrer – Doble F- recriminándole, odiàndole, degradándole hasta el lodo, hasta hacerlo sentir un asqueroso violador, un abusador, un degenerado, todo porque Doble R perdió los estribos y una madrugada de muchos tragos se le pasó la mano con la niña de los Ferrer y le hizo “a la blanca y bella” una propuesta indecente a la chica. !Oh que horror!.

Doble R un tipo feo, sin ninguna gracia, sin clase, un vendedor de medicinas vulgar, comùn y silvestre como se le ocurre proponerle a la perla de la casa, a lo mas consentido de los Ferrer una noche de lujuria, de sexo animal.

Doble F tenía sus razones muchas veces las insinuaciones a ir a la cama a hacer lo que todos hacen, a fornicar como conejos no abundaban en sus amargos días de Doña Perfecta. Así Doble R estaba vendiendo cajas tras cajas de Cialis y Fitex mientras los fuegos artificiales se estrellaban en la ventanilla de la farmacia. Estaba deprimido. Paseó por el estante de los estimulantes y drogas ansiolíticas, pero, le pareciò mejor sacar la botella de Ron Canaima que le habìa regalado su amigo Arnaldo Alvarez, Doble A. Se echó un trago que le incendió la garganta.

La luna se le vino encima y recordó los besos soñados con La niña. Faltaban cinco pa’ las 12 sonaba la vieja canción y Doble R vio que, en realidad faltaban 5 pa’ las 12. Se sentó en la silla tras la caja registradora, un nuevo trago le rompió los recuerdos de, por lo menos, veinte años.

El calor del aguardiente le obligó a destapar una botellita de suero Pedialite de coco, bien frìo. Sonó el timbre. Carajó quien puede venir a comprar a estas horas, dijo. Fue con pasos desentonados. Abrió la ventanilla.

Un acetaminofen, dijo. Rompieron en el cielo luces y sonaron bombas. Doble R exclamó !Feliz año! El hombre contrariado responde !Felizaño, un acetaminofen, por favor!. “No hay, Señor”, le dijo. El hombre se molestò y comenzó a insultarle. Doble R cerró la ventanilla de un golpe y con la voz de Pedro Navaja se dijo: gracias a Dios que se va este malparido año… Pa’ seguir llevando vainas…si naciste para martillo del cielo te caen los clavos y pensó de nuevo en la niña en Doble F con sus amarguras y con sus defectos como violar la intimidad de las personas y espiar vidas ajenas.

Lo encontraron como dormido, sin conciencia con una botella de ron Canaima vacía, otra de suero Pedialite por la mitad y en la boca dos pastillas masticables de antiácido para calmar el reflujo al despertar el 1 de enero, pero, Doble R no despertó.

Josué Carrillo

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