“EL ÚLTIMO TE PAGO”… “echar un fiao”: LA SALVACIÓN EN LOS BARRIOS (Especial NAD)

El fiao se ha convertido en una manera de subsistir para las personas de bajos recursos. Foto: Stevens Novsak

En los barrios o sectores más populares no pueden faltar las tradicionales tienditas, bodegas o abastos, donde los vecinos aprovechan al máximo su “amistad” con el dueño para pedir la mayor cantidad de productos fiao seguido de la conocida frase “el último te pago”, aunque no siempre llegan puntuales.

Hoy día la mayoría de los “bodegueros” han limitado la capacidad de crédito para sus compradores pues no pueden arriesgarse a perder. Tal es el caso de Maryolis Peña, dueña del abasto La Trujillana, en el sector Las Corubas, quien antes de abrir esta tienda tuvo otra en la que le quedaron 5 mil bolívares en la calle y “nunca pude recogerlos”.

Peña aseguró que “para fiar hay que tener buen capital para poder invertir. Ya yo no soy amiga del fiao, por eso hace 4 años me fui a la quiebra”.

El nuevo abasto que posee Maryolis es alquilado y el dueño del local es quien le ha advertido de las personas “buena y mala paga”, sin embargo “a veces uno se da cuenta quien es responsable. Hay gente dura para pagar pero hay otras que de verdad no tienen”.

La “señora de la tienda” dijo que, anteriormente, fiaba hasta 500 bolívares pero después de su mala experiencia no extiende el crédito a más de 100.

Maryolis Peña y Solisbella Rincón tienen que lidiar todos los días con las personas que le piden fiao

Por otra parte, Solisbella Rincón, encargada de Multitienda Las Corubas, coincidió con Peña al asegurar que sólo le fía a los de confianza. “Hay personas que desaparecen para no pagar y yo les cierro el crédito”.

Dijo que lo más alto que ha fiado es 90 bolívares, y las personas le pagan semanal, quincenal o cada 20 días, a medida que la gente es responsable “puedo extenderles el crédito”.

Rincón contó que abrió su tienda hace 9 meses y hay una persona que le debe desde ese día. “Se lo digo en su cara, delante de todo el mundo, parece que no fuera con él y lo que me debe son 95 bolívares”.

De la misma manera, explicó que “no cobro mucho para que no se me empave el negocio pero simplemente a esas personas no les fío más”.

Por último, contó que un hombre, aparentemente, de su confianza le pidió prestado 200 bolívares y le fió 150, “no apareció más nunca por aquí, me dio un número de teléfono y está malo”.

Las famosas tienditas del barrio o del sector sirven de soporte para el día a día de las personas que por alguna razón no tienen para hacer un mercado quincenal o mensual.

Así luce un cuaderno de abasto donde son anotados todos los que piden fiao

 

Otras personas deciden llevar su propia cuenta para evitar malos entendidos con el bodeguero

Fotos: Stevens Novsak

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