Más de 100 millones de personas ya juegan al famoso y adictivo Candy Crush

Candy Crush Saga Variante Bejeweled CLAIMA20130515 0078 141 400x224 Más de 100 millones de personas ya juegan al famoso y adictivo Candy CrushVideojuegos exitosos hay muchos, pero pocos han logrado unir generaciones. Quizás por eso el Candy Crush Saga –más conocido como Candy Crush a secas– ya se posicionó como el más jugado de Facebook y, la red social que lo vio nacer. Apenas siete meses después de lanzarse, consiguió alcanzar a nivel mundial las 100 millones de descargas mensuales sólo para el sistema operativo móvil Android, además de haber superado los 36 millones de “Me Gusta” en la red social. Y despertó una verdadera adicción por sus caramelos.

Tan fuerte es el fenómeno en la Argentina que en las últimas semanas la publicidad lo recogió con un aviso en el que una embarazada llama desesperada a su hermana porque necesita “vidas”. Y un hombre debió soportar infinidad de llamados luego de que, en una broma pesada, alguien pegara cartelitos con su teléfono en los que prometía resolver niveles, otorgar vidas y enseñar técnicas. Pero él ni siquiera sabía cómo jugar.

¿Qué es el Candy Crush? Creado por la empresa King, su éxito puede explicarse por la viralidad de su sistema de vidas y niveles. Según Victoria Lori, diseñadora y desarrolladora web de la agencia de marketing digital Adviline, lo que tiene el Candy Crush es “mucho spam. Cualquier usuario, al jugar, hace que a todos sus amigos les lleguen invitaciones para unirse. Además, la mecánica de juego requiere ayuda de amigos para avanzar. Se necesita pedir vidas, tickets. La mayoría invita a sus amigos para conseguirlos y eso hace que se viralice”.

Aunque la explicación de Lori no aclara por qué logró romper barreras generacionales, sí lo hace la psiquiatra Verónica Mora, vicepresidente del área de Juego Patológico y Adicciones Comportamentales de la Asociación de Psiquiatras Argentinos: “Los más jóvenes ven un atractivo en superar las dificultades. Deshacer su propia inteligencia para superar cierto desafío les resulta muy divertido, más aún si se presentan muchos, rápido y simultáneamente”. En los adultos, “como todos los juegos que tienen mucho color y mucha estética, son particularmente atractivos para las mujeres”. Esta afirmación cobra relevancia si se tiene en cuenta que ellas representan el 70% de sus usuarios.

Si bien el juego incursiona en lo lúdico, en lo social y en lo competitivo, también se mete en la vida cotidiana de sus adeptos. Es muy habitual escuchar conversaciones entre amigos que debaten sobre la dificultad de determinado nivel, o se quejan de algunos obstáculos que se ven en la pantalla. O gente que lo juega a toda hora y en todo lugar. Esto, a veces, puede convertirse en un problema. Mora aclara que “si uno empieza a tener un comportamiento que está siendo un poco excesivo y se da cuenta de que el juego está alterando de alguna manera la vida normal, quizás se deberían instrumentar ciertas medidas de control para que no se convierta en una adicción”.

Padres e hijos juegan juntos. Amigos compiten entre sí. Todos dependen del otro para avanzar. El Candy Crush Saga ha unido generaciones y le ha dado tema de conversación a los más introvertidos. Pero es bueno tener en cuenta la frase que se lee en las paredes de los casinos. “Jugar compulsivamente puede ser perjudicial para la salud”, aunque los caramelos que se deben consumir, por suerte, no engordarán más que el ego de quien logre superar sus 425 niveles.

El Clarín

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