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Los matrimonios de maracuchos: ¡QUE FELICIDAD DE LOS “mijos” y “mijas”!

matrimonios Los matrimonios de maracuchos: ¡QUE FELICIDAD DE LOS mijos y mijas!El matrimonio maracucho es indiscutiblemente único, bueno como todo lo que sucede en Maracaibo, por supuesto que existen casos de maracuchos o maracuchas que se casan con alguien de otra ciudad y funciona perfectamente, pero es que un matrimonio donde los dos sean marabinos  es una unión perfecta e inigualable.

Los maracuchos son caracterizados por tener un humor envidiable, su jocosidad y vivacidad es algo que se encuentra en su ADN y cuando deciden formar una familia, ese mismo humor será parte fundamental para una buena complementación que les permita ser ellos mismos sin tapujos e inhibiciones.

Los esposos maracuchos son muy expresivos tanto verbal como corporalmente, no les da pena nada, así que no resulta sorpresivo verlos agarraditos de manos, dándose mutuamente gestos de cariño en público aún cuando tengan hijos. Presta mucha atención para que conozcas un poco más acerca de un matrimonio maracucho y te des cuenta que son únicos y muy jocosos.

En un matrimonio maracucho mínimo se tienen tres hijos,  son muy unidos y familiares, hablan en tono muy alegré aunque a ese tono otros le llamen “escándalo”, la relación siempre tiene mucha chispa y nunca falta el hijo inquieto al que denominan “ladilla”. Normalmente la mujer se dedica a ser ama de casa “ojo digo normalmente, pero hay otras que trabajan al igual que su marido”, sólo que unas deciden dedicarle  tiempo completo  a su familia, pero es en esa labor de ama de casa donde más trabajan las mujeres y demuestran lo fuertes e indispensables que son, pues les toca ser médico, maestra, chef, psicóloga, administradora, jardinera, y otras que se me escapan; y aunque a veces se quejen de tanto trabajo, son felices.

Por su parte los hombres son machistas instintivamente, son el hombre de la casa, el que sale a buscar el pan de cada día, trabajadores y le meten a todo un poquito con tal y tener unos “cobritos de más”, refiriéndose al dinero.

La pareja marabina es muy elocuente hablan de todo, en todo momento, para ellos la comunicación es fundamental, así no digan nada productivo, muchos tienen la suerte de vivir económicamente estable, o sea podrio en cobres, y otros o no tienen mucho y siempre son vistos como los “pelaos”.

La esposa maracucha es celosa así digan que no, pero el hombre siempre exagera, por ejemplo, cuando salen juntos  y pasa por su lado una muchacha linda, de buen cuerpo, es casi seguro que el esposo quiera desvestirla con la mirada, porque mirones si son y te apuesto que por su cabeza solo pasa “Diosss, está explotá e buena”, acto seguido la mujer  muy astutamente se lo queda viendo con esa mirada penetrante que mata a cualquiera y de una vez el hombre sale con “mija, vos si sois cuaima”, y allí la mujer con esa mirada estratégica consigue que su esposo reconozca que andaba “buceando” a la otra chica, y después dicen que la mujer no es inteligente.

El esposo maracucho siempre carga la barriguita de cañero, pues debido a su amor  por las cervezas, solo esperan que llegue el día viernes para decirle a su pareja “mami, voy a casa del compadre que nos vamos a tomar unas friitas”, y en a casa del compadre lo espera una cava con hielo, unas polarcita o regional, lo importante es que haya cerveza y la mesita con el dominó; y al otro día se levantan con una resaca o ratón, como también se le dice, y la esposa ya le tiene lista la sopita para consentirlo.

Los domingos se pasan en familia, y se reúnen desde la suegra hasta el amigo, quizás hacen una parrillada, se echan unos palitos, juegan bolas criollas, echan chistes, colocan sus gaitas o en su defecto el CD de Javier Bertel, de pronto hacen algo más intimo se van con sus hijos al cine,  a comer en el Sambil, pero eso si los domingos son para ellos disfrutar en familia.

Regularmente la mujer trata de cuidar su figura, estar linda para su esposo, pero las mujeres maracuchas mucho más, ellas en el poco tiempo que tienen hacen malabares para verse bien, se arreglan el pelo, tratan de ejercitarse mientras limpian, y cuando se arreglan siempre comenten un error, ¿Cuál?, preguntarle al esposo ¡mijo como me veo!, quisiera saber que maracucho  deja la maldad de lado y contesta lo que la esposa quiere escuchar, ninguno; siempre salen con su irónica malicia y aunque aman a su esposa y estén encantados por como se ve. Ellos prefieren hacerla arre…ar y verles la cara de brava, y que responden “ohh, estáis finita”, “quien se murió” (si se visten de negro) o la que nunca falta, “la mona aunque se vista de seda mona se queda”, y pare usted de contar.

La mujer siempre sabe lo que pasa en la cuadra, y no porque sea chismosa sino porque en Maracaibo, todo se sabe y cuando la mujer le comenta al marido  cualquier suceso transcurrido en su ausencia, de sus labios sale el común denominador para las mujeres “ver#a mija deja el chisme, no seáis tan brollera” y qué hace la mujer, “se c*#a de la risa”.

Definitivamente el matrimonio maracucho es único, en el vas a encontrar amor, respeto, comunicación pero sobre todo un humor que hace muy tardía la monotonía en el.

Karla Ferrer/ Pasante

Noticia al Día.

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