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En carnaval, la “Generación del 28” planeó la conspiración contra Juan Vicente Gómez

28 Generacion del 28 En carnaval, la “Generación del 28” planeó la conspiración contra Juan Vicente Gómez

Generación del 28

En 1928 los carnavales no sólo fueron sinónimos de disfraces, bailes y algarabía, sino también de conspiración, luego de que un grupo de jóvenes estudiantes aprovechara la festividad para confabular contra el entonces presidente de Venezuela Juan Vicente Gómez, a quien planeaban darle un golpe de Estado el 7 de abril de ese año.

La escritora zuliana Marlene Nava contó que los carnavales de 1928 dieron pie a la conspiración contra Gómez, la cual no tuvo éxito, pero sobresalió porque los estudiantes –de bachillerato y universidad- dieron la pelea a una “dictadura férrea”.

Nava, destacó: “De esa revolución surgieron los principales políticos que más adelante dirigieron el país”.

El grupo de muchachos que lideró el movimiento académico-estudiantil contra Gómez fue denominado la “Generación del 28”, detalló.

“Esos estudiantes aprovecharon las fiestas de carnaval, la elección de la reina y demás actos, para conspirar contra el régimen militar de Gómez, mientras la atención se centraba en la festividad”, expuso la también Individuo número 12 de la Academia de la Historia de Zulia.

De acuerdo a la web Venezuela Tuya, en un primer momento, los jóvenes que ingresaron en la Universidad Central de Venezuela (UCV) entre 1923 y 1925, tomaron la iniciativa de reconstituir los centros de estudiantes pertenecientes a las facultades de Medicina, Derecho e Ingeniería. Luego promovieron el restablecimiento de la Federación de Estudiantes de Venezuela, organismo coordinador de todos los centros de representación estudiantil, hasta entonces suspendido por una disposición que databa del gobierno de Cipriano Castro. En esta etapa destacaron como organizadores los personajes Jacinto Fombona Pachano, su primer presidente; Raúl Leoni, su segundo presidente; Elías Benarroch; Isaac Pardo, Miguel Otero Silva, Juan José Palacios, José Tomás Jiménez Arráiz y Rafael Echenique Chirinos. Asimismo, como parte de este proceso de reactivación de la universidad como centro generador de conocimiento y de debate político, se efectuaron durante este lapso diversas actividades culturales que apoyó con sumo interés el rector Diego Carbonell.

Con el objeto de recaudar fondos para la realización de este plan, en el carnaval de 1928 se organizó La Semana del Estudiante, en cuyo programa se tenía planeado lo siguiente:

-Desfile desde la Universidad Central de Venezuela hasta el Panteón Nacional, en homenaje a los próceres de la Independencia.

-Coronación de la reina de los estudiantes Beatriz I (Beatriz Peña Arreaza), en el Teatro Municipal de Caracas.

-Recital de la juventud en un teatro capitalino.

-Concentración juvenil en La Pastora.

Según el mencionado portal, debido a la participación de Pío Tamayo, antiguo exiliado político y uno de los introductores del marxismo en Venezuela, quien en la coronación de Beatriz I leyó un poema juzgado como subversivo por las autoridades gomecistas, a las primeras intervenciones de los estudiantes de derecho, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Joaquín Gabaldón Márquez, también estimadas como inconvenientes por los cuerpos de seguridad, y al “acto irrespetuoso” de Guillermo Prince Lara, quien rompió una lápida en honor a Juan Vicente Gómez, el Gobierno decidió poner fin a los actos conmemorativos de La Semana del Estudiante, encarcelando a Tamayo y a los demás jóvenes, conduciéndolos a La Rotunda.

Ante la inesperada reacción oficial y en actitud solidaria frente a lo que consideraban un injusto cautiverio, el resto de los estudiantes se entregó de manera voluntaria a la policía, lo que resultó una maniobra que desconcertó completamente a los cuerpos represivos. Posteriormente, el Gobierno los trasladó al castillo de Puerto Cabello, donde permanecieron detenidos 214 estudiantes, durante 12 días, hecho que hasta entonces nunca había ocurrido en el país.

Por su parte, la Universidad de Los Andes reaccionó casi de enseguida frente a los sucesos, lo que sirvió de acicate para que en las principales ciudades se levantara una ola de protestas que hizo ceder al gobierno, que finalmente los liberó. Este hecho fue bastante significativo, ya que la sociedad venezolana que hasta ese momento había mostrado una actitud sumisa frente a la dictadura gomecista, planteó la lucha contra la tiranía en un campo novedoso para un caudillo como Gómez: la calle.

Al poco tiempo de la liberación de los estudiantes, se produjo un acercamiento entre algunos de éstos (Juan José Palacios, Francisco Rivas Lázaro, Fidel Rontondaro y Germán Tortosa, entre otros) con jóvenes oficiales del Ejército, entre quienes se encontraba el hijo Eleazar López Contreras, con la finalidad de planificar un golpe de Estado que debía ejecutarse el 7 de abril de 1928, pero que fue revelado antes de producirse.

Con el objeto de obtener la libertad de los compañeros detenidos a raíz del intento de sublevación del 7 de abril, un grupo de estudiantes redactó en octubre de 1928, un documento dirigido a Juan Vicente Gómez donde se le pidió que reconsiderara su severa medida. No obstante, Gómez no sólo desatendió sus demandas sino que ordenó capturarlos, siendo conducidos en medio de protestas públicas junto a cerca de 200 estudiantes a las colonias de Araira, donde se construía un tramo carretero, en el que debieron cumplir trabajos forzados.

Por otra parte, aquellos estudiantes que eran considerados como más peligrosos (Pedro Juliac, Rafael Chirinos, Ricardo Razetti, Antonio Sánchez Pacheco, Antonio Anzola Carrillo, Clemente Parparcén, Eduardo Celis Sauné, Enrique García Maldonado, Guillermo López Gallegos, José Antonio Marturet e Inocente Palacios) fueron conducidos al inhóspito presidio de Palenque. Mientras que el resto fue trasladado al castillo de Puerto Cabello, donde permanecieron hasta principios de 1929, cuando fueron dejados en libertad y expulsados del país.

En un principio, la “Generación del 28” regresó a Venezuela después de la muerte de Gómez (17/12/1935) como un grupo homogéneo que pretendió desarrollar proyectos comunes. Sin embargo, lentamente comenzaron a levantar banderas políticas distintas.

 Algunos se apartaron de manera definitiva de la vida pública para dedicarse a otras actividades, mientras que en los grupos más combativos se formaron los núcleos de los futuros partidos Acción Democrática (AD) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), que cambiaron la política de la nación.

Noticia al Día/Venezuela Tuya

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