Tras un corto viaje en helicóptero, el Papa Benedicto XVI, llegó al helipuerto de la residencia de verano del El Vaticano en Castel Gandolfo.
A las afueras de la residencia donde se alojará Benedicto, los habitantes y fieles se concentraron para recibirlo con cánticos de alegría.
Pocos minutos después de haber llegado, el Papa se asomó al balcón y se dirigió a los presentes:
“Queridos amigos me siento feliz de estar con ustedes, con la belleza del creador y la simpatía de ustedes, su amistad, su afecto. Saben que este día es distinto a los otros, ya que al final de hoy ya no seré Pontífice de la Iglesia católica, a partir de las 8 de la noche seré simplemente un peregrino que inicia su última etapa de peregrinaje en esta tierra, pero quisiera con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mis reflexiones y con todas mis fuerzas interiores, continuar trabajando por el bien común de la Iglesia y de la humanidad, y me siento apoyado, respaldado por su simpatía sigamos hacia adelante con el apoyo del Señor, la ayuda del Señor por el bien de la Iglesia y del mundo, muchas gracias. Les doy de todo corazón mi bendición, que sean bendecidos: Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Muchas gracias, buenas noches, gracias”.
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