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Obama evoca a sus ídolos Lincoln y Luther King en su toma de posesión (El Mundo.es)

Obama 3 Obama evoca a sus ídolos Lincoln y Luther King en su toma de posesión (El Mundo.es)Barack Obama pronunció este lunes su juramento con la mano sobre las Biblias de Abraham Lincoln y Martin Luther King y fueron ellos quienes impregnaron su discurso inaugural. Un texto más preciso y desafiante que el de hace cuatro años y construido en torno a las primeras palabras de la Constitución. Pero Obama no evocó las palabras de los padres constituyentes como una atadura sino como una inspiración y llamó a demócratas y republicanos a observar su “fidelidad a los principios constitucionales” sin temor a “encontrar nuevas respuestas a los nuevos desafíos”.

El presidente inicia ahora un segundo mandato que estará marcado por la influencia de los republicanos, que conservan el control de la Cámara de Representantes y amenazan con bloquear sus propuestas para reducir el déficit, aprobar la reforma migratoria o reforzar el control de armas para evitar otra masacre como la de Newtown. Por eso el discurso de Obama incluyó muchas referencias al bloqueo legislativo que el país sufre desde hace varios años y a la necesidad de alcanzar un consenso nacional para resolver los grandes problemas del país.

“Ahora nos toca tomar decisiones y no podemos permitirnos cualquier demora”, proclamó el presidente. “No podemos confundir los principios con el maximalismo, sustituir la política por el espectáculo o tratar los insultos como un debate razonado. Debemos actuar y hacerlo ahora sabiendo que nuestra obra será imperfecta”.

En las palabras de Obama hubo una referencia al discurso que Lincoln pronunció en la consagración del cementerio de Gettysburg y al sueño profético del reverendo Martin Luther King. El presidente recordó las palabras del líder de los derechos civiles y se proclamó heredero de los mismos principios que guiaron a “quienes dejaron sus huellas en este parque para escuchar a un pastor decir que no podemos caminar solos y para a oír a aquel King proclamar que nuestra libertad individual está unida a la libertad de cada alma sobre la tierra”.

Arropado por una muchedumbre muy entusiasta pero menos numerosa que hace cuatro años, el presidente recordó que la Constitución consagra que todos los hombres fueron creados iguales. Pero subrayó que cada generación tiene la obligación de interpretar esas palabras y aplicarlas a los problemas de su tiempo.

“La libertad no se crea a sí misma. Es un derecho que viene de Dios pero que tenemos que asegurar nosotros aquí en la tierra”, proclamó Obama en un llamamiento a vencer las diferencias que separan a demócratas y republicanos en los grandes desafíos que le toca afrontar ahora al país.

Trabajo conjunto

Arropado por sus aliados y por sus adversarios en la escalinata del Capitolio, el presidente aseguró que es la idea de que todos los hombres fueron creados iguales la que distingue a los estadounidenses de otros pueblos y evocó a Lincoln de que “ninguna unión puede sobrevivir si medio libre y medio esclava”. Pero sus palabras no eran una evocación de la lucha por los derechos civiles sino un llamamiento a que los ciudadanos afronten unidos los problemas que les aguardan. “No podemos hacer nada si actuamos solos”, proclamó el presidente consciente de que está obligado a entenderse con los republicanos. “Más que nunca debemos encarar los problemas juntos como un pueblo y una nación.

Obama proclamó sin tapujos el fin de una década de guerras y afirmó que tomará decisiones contra el cambio climático y que su viaje no habría terminado hasta extender la lucha por los derechos civiles a los homosexuales y a los hispanos que luchan por aprobar una reforma migratoria. Pero en su discurso solo asomó una lágrima de emoción al referirse al deber de los políticos de mantener a salvo a los niños de la violencia en las escuelas y evitar que se repita la masacre de Newton. Un suceso que según confesó hace unos días el presidente fue el peor día desde su llegada a la Casa Blanca.

“Una década de guerra ha terminado y una nueva década de recuperación acaba de empezar. Las posibilidades de América son ilimitadas. Estamos hechos para este momento y lo aprovecharemos siempre y cuando actuemos juntos”, proclamó Obama en unas palabras más optimistas que las de su primera investidura, marcada por la explosión de la crisis financiera y la amenaza de la recesión.

Investidura sin fallos

Esta vez el juez John Roberts no erró con las palabras y el sol de invierno alivió el frío de la muchedumbre, mucho menos tupida que la que tomó la capital hace cuatro años para celebrar la llegada de Obama al poder.

Ninguno de los dos ex presidentes de la familia Bush asistieron al acto del Capitolio. Sí lo hicieron Bill Clinton y Jimmy Carter y todos los miembros del Gobierno de Obama menos uno que permaneció en un lugar indeterminado para garantizar que cualquier ataque sobre Washington no creaba un vacío de poder.

El toque de glamour lo aportó la cantante Beyoncé, que cierra el evento oficial interpretando el himno nacional. Antes que ella actúan la coral de los marines, el cantautor James Taylor y la estrella Kelly Clarkson, que interpretan temas patrióticos antes de la jura del presidente.

Se podría decir que fue la toma de posesión más hispana hasta la fecha. El poeta de origen cubano Richard Blanco recitó sus versos unos minutos después del discurso de Obama y el pastor Luis León pronunció la oración antes del himno nacional. Los mariachis de La Joya y el ballet folklórico de Colorado desfilaron junto al presidente y en la víspera cientos de famosos hispanos celebraron con una gala su toma de posesión.

Los fastos de la investidura arrancaron el sábado con una jornada de voluntariado e incluyeron un concierto para niños, una gala hispana que se celebró en el Kennedy Center y un encuentro con donantes millonarios en el que cantó Stevie Wonder y en el que el presidente recordó la importancia simbólica de cualquier toma de posesión.

Al contrario que hace cuatro años, esta vez están previstos dos bailes presidenciales y los dos se celebrarán en el centro de convenciones de Washington. El primero para las familias de los miembros de las fuerzas armadas y el segundo, abierto al general.

Los retos futuros

Washington era este lunes una ciudad partida en dos por las barreras de hormigón de las fuerzas policiales, que custodiaban los accesos al National Mall y a los aledaños de la ruta del desfile inaugural. Los vendedores ambulantes hacían su agosto desempolvando aquello que no lograron vender hace cuatro años y en la tienda oficial de la Casa Blanca había una cola de media hora para pagar.

El segundo mandato de Obama estará marcado por su tira y afloja con los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes y a priori tienen poder para bloquear sus iniciativas sobre control de armas, reducción del déficit e inmigración. Sus líderes sorprendieron hace unos días al anunciar que someterán a votación el aumento transitorio del techo de deuda para evitar sobresaltos económicos. Una iniciativa que salvaría por ahora al país de la suspensión de pagos pero no lo rescataría de la colisión entre los dos grandes partidos antes de finales de abril.

El presidente no se cansa de advertir que su prioridad es construir el país de puertas adentro y no embarcarse en ninguna aventura en el extranjero. Pero son varias las amenazas que se ciernen en los próximos meses sobre su renuencia a intervenir en el exterior. La explosión de violencia islamista en el Norte de África es la más evidente. Pero la guerra civil en Siria se recrudece, el Gobierno egipcio sigue dando bandazos y el programa nuclear iraní no deja de avanzar. Tres asuntos que prometen reclamar la atención de Obama y limitar su margen de maniobra antes del final de sus años en la Casa Blanca.

Los eventos de la investidura han dejado algunas pistas sobre la carrera presidencial de 2016. Los demócratas siguen pendientes de Hillary Clinton, que sigue deshojando la margarita y sopesando si merece la pena emprender una segunda carrera presidencial. Pero el vacío que crea su silencio empieza a aprovecharlo el vicepresidente Joe Biden, que nunca ha ocultado su deseo de lanzar su tercera candidatura a la Casa Blanca.

Biden acaba de cumplir 70 años pero se siente con fuerzas y empieza a dar sus primeros pasos para intentarlo. El domingo invitó a su juramento a representantes de estados decisivos en las primarias como Iowa o New Hampshire y hizo un guiño a los hispanos asistiendo a la gala latina organizada por Eva Longoria y escogiendo como fedataria a la jueza Sonia Sotomayor.

El Mundo

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