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RETRO: Vaya que crecieron las sobrinas y los sobrinos de Tío Simón (Videos)

image 0420 RETRO: Vaya que crecieron las sobrinas y los sobrinos de Tío Simón (Videos)

“Notichamo, notichamo, el mejor noticiario infantil venezolano”, “De chinchorro a chinchorro…”, “¡Muchacho, dame esa ‘china’!”. Si le suenan estas frases, usted es parte de la chiquillada que, entre 1985 y 1991, pasó tardes sintonizando Venezolana de Televisión para encontrarse con el “Tío Simón” y sus “sobrinos” en uno de los programas representativos de la TV de los años ochenta: Contesta por tío Simón, show especialmente dirigido al público infantil, creado por el reconocido músico y compositor Simón Díaz.

Aunque nació como un programa emitido los viernes en el que Díaz ponía a concursar a infantes de todo el país cantando coplas sobre la cultura venezolana, la aceptación del público fue tal que, poco después, el formato se amplió a cuatro shows diarios adicionales con música y bailes criollos, consejos científicos, historia y hasta ecología. Todo con niños como anfitriones.

Así, dos hembras y dos varones que no habían culminado la primaria y representaban el mestizaje vernáculo se convirtieron en animadores de sus propios espacios y toda Venezuela los adoptó como sus “primitos” televisivos. Virgilio García (Chusmita), Wilmer Machado (Coquito), Zurima Barba y Teresita Duque habían saltado a la fama y sus nombres quedarían tatuados en el imaginario de una generación a la sombra de un gran árbol: el Tío Simón.

25 años después, los críos de entonces transitan mundos diferentes, pero todos coinciden en que Contesta por tío Simón es uno de los hitos de la TV nacional.

Chusmita, el primero
Virgilio García Tirado (Chusmita) conoció a Simón Díaz antes de que el programa Contesta por tío Simón fuera concebido. De hecho, ambos grabaron un dúo en 1983 que sirvió de base para el concepto educativo del show creado por el autor de Caballo viejo.

Podría decirse que Virgilio García Tirado es el primer sobrino artístico de Simón Díaz, porque antes de que naciera Contesta por tío Simón ya llevaba un tiempo trabajando con él. “Cuando tenía cinco años (1980) participé en el Festival de la Canción Infantil que organizó Sábado Sensacional y quedé de segundo lugar con la canción Oye Chusmita, de Luis Cruz, que me valió el apodo que conservo actualmente. En 1983, Oscar Serfaty, mi padrino musical, le propuso a Simón que me escribiera una canción, la grabamos a dúo y así nació el tema de preguntas y contestas entre él y yo. Luego hicimos unos micros educativos y él decidió hacer el programa”.

Como un soldado al pie del cañón estuvo Virgilio durante los seis años que duró el show. “Ese programa fue pureza, belleza y aprendizaje: era nuestro patio de juegos, pero, sobre todo, se promovía la hermandad”.

Aunque su cabello ya no tiene el “corte totuma” de infancia e incluso se le asoman algunas entradas, le agrada que todavía lo recuerden como uno de los “primitos”.

Hoy, es un hombre de 36 años que tiene una hija de 13. Está separado y vive con su padre. Tras dejar el programa, realizó Despierta venezuela, un espacio radial que se trasmitía a diario a las 5:00 de la mañana en Radio Venezuela. “Después, hice un programa de música venezolana en internet, en Radio Clic. De ahí fui a Radio Sensación. De resto, me dediqué al canto”, repasó.

Y ahí se quedó, con la música. Sacó un disco y ahora trabaja con la Compañía Nacional de Música. Desde octubre del año pasado, está como productor de esa empresa. “Un día un amigo que trabaja ahí me llevó. Me preguntaron si estaba interesado en estar con ellos y desde ese momento formo parte de ese equipo”, contó García, a quien le gustaría regresar algún día a la pantalla.

Dulcemaría, la otra sobrina
Dulcemaría Pilonieta comenzó como modelo del programa. Poco después tuvo mayor participación. Hoy es administradora y tiene un postgrado en recursos humanos.

Junto a Jessica Braun, Dulcemaría Pilonieta -conocida como la “pecosita”- era la sexta niña que completó el crisol de razas que representó el elenco de “Contesta por tío Simón”. Hoy Jessica vive en Australia y Dulcemaría en Madrid. Pilonieta conversó con Estampas vía email

¿Cómo llegaste a Contesta por tío Simón?

“Fue en el año 1985. En el programa estaban buscando a “la pecosita”. Lo poco que recuerdo de eso, es que fui un día al estudio y nos presentaron a las tres finalistas en el programa (Jessica, otra niña y yo). Luego tuvimos que ir a un casting con el director musical, quien nos hizo cantar, bailar y actuar. En un principio no quedé seleccionada ya que fue Jessica la escogida; sin embargo, al mes fui llamada para entrar en el programa como “modelo”. Mis funciones eran estar al lado de los participantes de las contestas y luego llevar los premios: una cesta de productos. Luego, con el tiempo, poco a poco me fueron dando más responsabilidades hasta estar a la par de mis otros compañeros, los cuales ya tenían un año de antigüedad dentro del programa”.

¿Alguna anécdota que puedas rememorar respecto a alguno de los programas?

“Sí, la gala final del Festichamo. Era un programa en vivo que hacíamos en un teatro (los otros se hacían en estudio). Preparábamos con bastante tiempo de anticipación todas las coreografías y había que ensayar una y otra vez. No podíamos darnos el lujo de equivocarnos, porque el público estaba al frente. Teníamos contacto directo con él. Además usábamos nuestras mejores galas. Normalmente cantábamos en vivo, pero en este caso íbamos a un estudio a grabar las voces. Eso era muy emocionante. También tengo muy bonitos recuerdos de cuando salíamos de gira por el interior del país. La gente era muy abierta. Nos daban regalos, nos abrían las puertas de sus casas. Se desvivían por mostrarnos su cariño”.

¿Qué significó para ti haber estado en una de las producciones infantiles referencia de la televisión de los 80?

“En mi caso fueron cinco maravillosos años en los que además de divertirnos haciendo el programa, aprendimos muchísimas cosas sobre nuestro país y valores personales que hacen que hoy en día seamos quienes somos y me atrevería a decir que así como lo fue para mí, también lo fue para toda la generación que nos seguía día a día”.
¿Qué hiciste después de este programa?

“Luego de salir del programa participé en numerosas telenovelas y unitarios para la televisión (Emperatriz, Mundo de Fieras, Bellísima, Peligrosa, Macarena, Pecado de Amor, Todo por tu amor, Hechizo de amor, entre otras). A la par cursé estudios de Administración de Empresas Turísticas y luego hice un postgrado en Recursos Humanos. Desde que dejé la televisión, he trabajado en compañías relacionadas con mis estudios”.

¿Tus recuerdos de Simón Díaz?

“Significó “Mi Tío Simón”, un tío que todas las tardes me enseñaba a conocer y a querer a mi país. Al Tío Simón le tengo un cariño muy profundo ya que considero forma parte del patrimonio cultural de Venezuela”

¿Qué está haciendo Dulcemaría hoy día?

“Estoy radicada en España, país en el que vivo desde hace 6 años. Estoy casada y tengo una hermosa hija de 7 años que tiene la vena artística de su madre y que cada día me sorprende con sus ocurrencias, su picardía y hasta con sus travesuras”.

El “Supercoquito”

Wilmer Machado quedó inmortalizado como Coquito luego que ingresó a Contesta por tío Simón en 1985.

“Se busca un niño de color arrosquetao, de cabello ensortijao, que cante, que baile y que sea dicharachero”. Todavía Wilmer Machado recuerda este llamado en verso que hizo Simón Díaz en televisión para el casting de muchachitos que, como él, quisieran formar parte de este espacio. “El programa estaba al aire con Chusmita, Teresita y Zurima, pero buscaban un cuarto integrante, que por exigencia de Simón tenía que ser negrito. Fui a una prueba, me pusieron a cantar y bailar con Teresita y me aceptaron. En mi primera aparición, le frenaba en los pies a Simón con una bicicleta y le decía ‘Soy Coquito’ (el nombre que él me había puesto)”.

“Los lu, los lu, los lu, los lunes son de Coquito, Coquito con tío Simón, pa’que pasemos un rato aquí en la televisión”, decía la canción con la que todavía lo saludan en la calle, algo que considera la mayor expresión de cariño del público. De Contesta por tío Simón resalta el legado de venezolanidad. “Para quien no lo recuerde, Simón hizo Festichamo, un festival que promovía la canción nacional y el talento infantil. Demostramos que sí puede exaltarse nuestra cultura sin aburrir y que puede hacerse una televisión sana”.

Ya entrado en los treinta, Machado sigue en TV, hace teatro (con su monólogo Crisilda recorre Caracas), tiene una orquesta y estudia cine en la UCV. “He trabajado como asistente de dirección de comerciales y películas”. Ahora quiere reunir al elenco del programa en un espectáculo homenaje a su creador: “Simón nos dio la oportunidad de entrar a este mundo por la puerta grande. Él nos dijo que todos somos iguales, tengamos el color que tengamos, salgamos en televisión o no. Y eso lo dicen los grandes”.

La emoción de Teresita

La niña morena de crinejas que acompañó al Tío Simón como uno de sus sobrinos televisivos es hoy una madre de 35 años y tres hijos que añora ver programas como los que co-protagonizó.

“¡Teresita, tenga juicio!”, decía una voz en off en uno de los segmentos que ella encabezaba como parte del elenco de Contesta por tío Simón y de Teresita con tío Simón, cada vez que se le veía como una niña traviesa a la que se le subían las dos crinejas por una picardía.

Convertida ahora en una madre soltera de 37 años, la señora Teresita Duque repite esa misma frase a sus tres hijos cada vez que debe orientarlos. Pero más que eso, anhela programas como el que ella coprotagonizó. “El tío aportó educación, valores. Con nosotros transmitía la idea de que los niños pueden divertirse aprendiendo. Y eso ya no lo ves hoy, porque todo es grito y violencia. Para mí ese programa fue una escuela, aprendí a cantar, a contrapuntear y supe lo que era una tonada. Nosotros conocimos de la cultura venezolana, pero también de ciencia y hasta de cómo proteger a los animalitos en extinción. Lo increíble es que mis hijos disfrutan mis videos”.

Alejada de la pantalla chica y residenciada en Barlovento.”Me alegra cuando me reconocen en la calle, aunque ya no tengo las crinejas (risas).

La muchachita que en 1981 se dio a conocer cantando El Caracolito en Sábado Sensacional, se siente agradecida de haber tenido a Simón Díaz como mentor. “Crecí con él y hasta mis 15 años los celebramos juntos en un estudio de TV. Él fue y es mi gran maestro”.

Aquella Zurima, la de los martes

De pelo largo y lacio, Zurima Barba se destacó por su imagen dulce y su gran estatura. La hoy modelo residenciada en Estados Unidos se siente orgullosa de ser sobrina artística de Simón Díaz, a quien considera Patrimonio cultural del país.

“Hoy es martes de Zurima, Zurima con tío Simón. Yo pondré mi corazón, ustedes la sintonía”. Esto era lo que cantaba la espigada muchachita de pelo lacio Zurima Barba al inicio de cada emisión de su programa. La entonces niña se convirtió en la mujer que posa en la foto con la gracia camaleónica de lo que es: modelo profesional de pasarela, catálogos y comerciales desde hace 16 años. Residenciada entre Miami y Nueva York, la modelo de 35 años no olvida su paso por este show.

“Me llevaron al canal ocho de paseo -cuenta vía telefónica- y cuando llegué Simón estaba allí y me preguntó si cantaba. Le dije que sí. Tomó el cuatro, me escuchó y terminé grabando con él un comercial para el hospital San Juan de Dios. Cuatro meses después me llamaron para Contesta por tío Simón. Lo que comenzó como algo pequeñito se convirtió en gigantesco. Hacíamos conciertos en el interior, cantamos en plazas de toros. Tuve mucha suerte al estar allí, porque hicimos una labor muy noble en pro de los niños. Les cambiábamos sus ‘chinas’ por pelotas para que no mataran pájaros. Además, este programa se dedicó a rescatar el folclor”.

Pese a la distancia, recuerda con especial cariño a sus compañeros. “Hace poco me reuní con Coquito y fue bonito reírnos de estas cosas, porque aunque nos dio tristeza cuando el proyecto terminó, entendimos que la vida continúa”.

“Gracias” es la palabra que le dedica al tío Simón. “Para el país es un ejemplo. Dio a conocer nuestra música en el mundo y con su trabajo, los de mi generación, supimos un poco más de Venezuela. Para mí fue un segundo papá. La última vez que lo vi fue en un concierto en el Carnegie Hall en Nueva York. Me acerqué y le dije: ‘Soy Zurima’. Me abrazó y me contestó: ‘Cómo has crecido, muchachita’. ‘Pero sigo siendo tu sobrina y lo digo con orgullo’, le respondí”.

Yo soy venezolano.com-España

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