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LA INFLACION DE MARIA BOLIVAR (Ramón Alberto Escalante)

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Ramón Alberto Escalante

María Bolívar, candidata por su cuenta a la Presidencia de Venezuela, postulación que de por sí es una odisea, un acto de suprema temeridad, se desencajó en una entrevista televisiva, no supo que responder al tema de la inflación y terminó pidiéndole ayuda a la moderadora del programa. El episodio le reportó el centimetraje que no había logrado en toda la campaña y hasta la agencia de noticias EFE le dedicó un breve suelto.

De entrada, pareciera que la señora Bolívar no sabe lo que es inflación, porque en su balbuceo ofreció “bajar los precios”, lo cual es precisamente una consecuencia y no el origen o el tratamiento para la inflación. Pero ella, que administra una popular Panadería del oeste Marabino, bien sabrá lo que es inflación porque es precisamente en una venta al detal donde se siente día a día la progresiva escalada y el desconocimiento de los controles que se fijan para combatirla.

Sólo un extraterrestre o ermitaño sería capaz de desconocer el tema de la inflación y las panaceas que cada quien ofrece para controlarla. Si los políticos, periodistas, economistas y funcionarios hablan del tema noche y día desde hace treinta años. Ella pudo responder de soslayo con cualquiera de los silogismos que todos usamos todos los días y ya habría salido bien parada.

¿Qué le pasó entonces a María Bolívar para semejante boutade? Pues la misma nota de prensa lo explica, era su primera entrevista de televisión. Y entró en shock, quizás por pánico momentáneo, incluso hasta atreverse a pedirle un comodín a la presentadora de televisión.

Los candidatos de todos los niveles, más cultos o incultos que María Bolívar, ocurren en deslices semejantes o peores. Angel Biaggini, ya proclamado seguro sucesor de Medina Angarita, se expuso al ridículo y perdió el poder, por un increíble error de ortografía. El Presidente Reagan, con los telepromters al frente, un audífono en cada oído, todavía confundía a El Salvador con Bolivia en una rueda de prensa. Varios gobernantes europeos han caído por plagiar abiertamente tesis ajenas y ya publicadas. La ignorancia o la confusión o el desbordamiento –palabra clave- están rondando siempre a las figuras públicas.

Pasa que la presión emocional, la ofuscación de horarios, personal, recursos y petitorios, en cada campaña obnubila al protagonista de esta. De hecho, por el esquema clientelar y populista de toda campaña venezolana, el candidato termina siendo un prisionero, asediado por increíbles peticiones (a Eduardo Fernández en 1988 un tipo le pidió hasta un Tigre de verdad), todos los supuestos adherentes pidiendole recursos, carros, viáticos, teléfonos, comida, y garantizándole millares de votos si accede a sus peticiones.

¡Dígame la presión de un estudio de televisión¡ El entrevistado tiene que ir dos horas antes, a veces bajo un sol inclemente, lo sientan casi como un indiciado frente a un montón de gente que entra y pasa. Entre tanto presencia las performances de cada entrevistador, que siempre son los artistas de la jornada. Y cuando lo entrevistan cinco minutos, por un lado lo constriñen a un guión rígido, le hacen señas frenéticas e intimidantes, le sacan preguntas al aire, el monitor discurre los mensajes de texto y cuando ya le toca hacer su mejor aporte, está agobiado, extenuado y en verdadero shock.

No cualquiera puede ser candidato en esta nueva hora mundial de la tele-política. Hacen falta superiores habilidades histriónicas, una enorme capacidad de abstracción y un caradurismo genético, para decirle mentiras a cada quien que se ponga en frente. Me pongo en la humana circunstancia de la señora Bolívar, con su modesto negocio y digo que eso no se lo deseo ni al peor de mis enemigos.

Hoy día cada candidato debería acompañarse de un equipo multidisciplinario mínimo, donde al menos vaya sociólogo, economista, abogado y politólogo. Pero esas campañas quijotescas, que enfrentan multimillonarias maquinarias, a veces carecen de lo esencial.

Hacia el futuro, si el Estado Venezolano quiere de veras ampliar la participación, tendrá que ofrecer Sociólogos Públicos, Economistas Públicos, Politólogos Públicos, como hay defensores, procuradores y demas asistentes estatales para el ciudadano en procura de justicia. Al fin y al cabo, los candidatos, no son menos importantes que aquellos.

(*) Abogado y Politólogo [email protected]

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