Los “vidrios publicitarios” que Trujilo Durán no conoció

Antiguo cine Alcazar

En las primeras salas de cine que se construyeron en Maracaibo además de proyectarse películas fueron mostrados desde sus inicios anuncios de publicidad. Los empresarios dueños de las salas se percataron de inmediato que aparte de las ganancias por la venta de boletos, podían recibir ingresos adicionales si previamente a la presentación de la cinta exhibían anuncios comerciales.

Junto con los cinematógrafos que trajeron desde los Estados Unidos – donde en 1913 abrieron sus puertas las primeras salas de exhibición – los precursores de los cines locales adquirieron una técnica ideada en ese país para la proyección de avisos publicitarios que consistía en fotografiar, dibujar o pintar sobre la superficie de un vidrio la imagen de los productos con su respectiva descripción.

El vidrio tenía el tamaño de un cuadro de película o la de un fotograma de esa época, y se montaba frente a la lente del proyector o “cinematógrafo” para que la luz lo reflejara ampliamente en la pantalla.

A este primitivo recurso de persuasión y venta se le llamó “Vidrios Publicitarios”. Su uso en Maracaibo se extendió hasta finales de los años sesenta del siglo pasado y desapareció con el advenimiento de tecnologías más modernas y sofisticadas. Otro nombre que recibió fue “Cristales Fijo – Foto”, pero fue la primera designación con la que más se popularizó dentro del medio publicitario.

Estos precursores de los “spot” publicitarios carecían de sonido. Y es que era una imagen estática que solamente se valía de los colores y de la habilidad de los creadores para llamar la atención de la audiencia.

La proyección de cada anuncio comercial duraba un minuto frente a la vista de los espectadores, quienes, desde sus butacas, se enteraban desde cuál era la última mercancía que vendía en El Almacén Americano de Williams Phelps, hasta la oferta que para el domingo en la mañana le tenía reservada la Panadería Zulia a sus habituales clientes.

Aceite de Coco El Petrolato: “Hace que el cabello luzca brillante y bien acomodado”, Alcoholado Bay Rum, “Colonia El Agua Florida, “astringente, reconstituyente por inhalación en una lipotimia o baja de presión”, Tabletas Sen-Sen, “para combatir la halitosis y perfumar el aliento”, Colonia Jean Marie Farina de Roger & Gallet, el perfume “típicamente francés”, perfume Patchouli “que facilitaba el entendimiento del amor, mitiga la envidia, los celos y el mal de amores”, fueron sólo algunos de los productos que se le presentaban al espectador en las primeras salas de cine de Maracaibo, mientras esperaba con impaciencia que comenzara a proyectarse una película de Rodolfo Valentino, Mary Pickfod o de Al Johnson.

La primera vez que se utilizaron los “Vidrios Publicitarios” en Maracaibo fue en el cine Alcázar, que fue también la primera sala cinematográfica que funcionó en la ciudad. El cine Alcázar – cuyos dueños fue la familia París – encendió sus marquesinas en 1921 y estuvo ubicado donde actualmente se encuentra el edificio sede de la Alcaldía de Maracaibo

Luego del Alcázar, surgieron los cines Metro, Odeón, Olimpia, Libertador y otros más. En todos ellos – y en los que surgieron más adelante – los “Vidrios Publicitarios” fueron el medio de comunicación que contrataban los anunciantes para dar a conocer sus productos y negocios.

Manuel Trujillo Durán, conocido como el pionero del cine nacional, no conoció los “Vidrios Publicitarios”, de haberlo sabido tal vez los habría utilizado en las proyecciones que hizo la noche del 24 de julio de 1897 en el Teatro Baralt cuando toda Maracaibo conoció por primera vez el invento del cine. Pero los mencionados vidrios anunciadores si estuvieron presentes cuando el 3 de julio de 1930 se proyectó la primera proyección sonora en nuestra ciudad: El cuerpo del delito, editada en doble versión español-inglés y filmada por Paramount.

Vinicio Díaz Añez
Noticia Al Día

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