Los perros ladran, pero la caravana pasa…

La publicidad zuliana siempre ha revelado un estilo vernáculo, auténtico, atrevido y muy original. En la producción de un comercial para radio o televisión, o en la de un aviso para un medio impreso, tales atributos se encuentran presentes como un sello indeleble que salta a la vista y nos delata ante propios y extraños.

Es una suerte de espíritu mágico y omnipresente que no es nada reciente, pues basta con hurgar en el pasado de la publicidad zuliana, sobre todo la producida para los medios radiales e impresos en la década de los años 40 del siglo pasado, y constatar que esa chispa creativa y audaz que hoy brota de las agencias locales, proviene justamente de un sentimiento genético firmemente enraizado que se ha transmitido de generación en generación de manera casi espontanea.

Testimonionios a este respecto los ofrece Ramón Leal, uno de los primeros locutores de la emisora Ecos del Zulia, quien recuerda que son muchas las marcas de productos a las que se les impuso el característico “estilo zuliano” para hacer publicidad. Cita, como ejemplo, al Café Imperial, que era la marca de mayor preferencia entre el público a mediados de 1940, pero cuando vio entrar al mercado local un producto que tenía la firme pretensión de competir y socavar el dominio absoluto que ejercía, puso en alerta a los consumidores.

Quienes manejaban la comercialización de Café Imperial advirtieron que debían hacerse sentir con mayor fuerza para evitar cualquier avance exitoso de la marca de competencia, por lo que idearon un mensaje que pusieron a circular entre las emisoras radiales de mayor cobertura, como era el caso de Ecos del Zulia. El mensaje en cuestión literalmente era el siguiente: “Los perros ladran, pero la caravana pasa: Café Imperial, calidad comprobada en la tasa”.

El mismo Ramón Leal refiere que otros de los anuncios de factura local y muy difundidos por la radio entre los años 40 y 50 fueron el de la Cerveza Zulia, otra marca popular en esa época, que estuvo muy arraigada entre los zulianos por su calidad y por la figura de un águila que aparecía impresa en su botella. Para estimular su venta, la mencionada empresa lupulosa lanzó dos mensajes cortos que marcaron historia: “222 la capacidad exacta del cuartico Zulia”, y otro que hasta no se hace mucho la generación de zulianos de los años 60 todavía repetía: “Tómese una Zulia y agarre al águila por el pico”.

Otro anuncio fue desodorante Mum en crema (para ese tiempo era sin bolita). La agencia que manejaba en Caracas la cuenta de la empresa fabricante escogió la serie “Aventuras de Tamacúm” que se transmitía por Radiolandia para vender el producto. Presentaron un “script” o texto a leer para los oyentes que a los propietarios de la emisora no les agradó porque no estaba adaptado al público zuliano. Era “muy elegante para hablar bien de los sobacos”, dijo uno de los ejecutivos de Radiolandia.

De modo que elaboraron un texto propio que decía lo siguiente: “Eme, u, eme, Mum, Desodorante Mum presenta: ¡Las aventuras de Tamacún : el vengador errante!”.

En los intervalos de descanso el locutor en vivo explicaba las virtudes del desodorante de esta manera: “En un sol tan ardiente como el de Maracaibo, el desodorante Mum en crema no puede faltar para los jóvenes adolescentes. Agarre con los dedos un poquito y se unta en las axilas y no usará más limón ni ácido bórico.”

Por los años de la década del 50 hace su aparición en la radio uno de los programas con “mayor rating” de los que se tenga memoria. Se trata del programa de Armando Molero, el llamado “Cantor de todos los tiempos”.

Armando Molero tuvo la visión de valerse de los medios radioeléctricos y trascender para la posteridad, ya que con su guitarra y composiciones costumbristas tuvo la audacia de sacar en los años 50 un programa radial que se transmitía a partir del las doce del mediodía.

La generación de zulianos de los años 50 y 60 recuerda la frase “vamos a poner los plátanos” con la que Molero iniciaba el programa, la cual puede considerarse como la primera frase publicitaria de gran impacto en la radio. Lo de poner los plátanos devenía porque el programa arrancaba a las doce del mediodía, justo a la hora cuando en la mayoría de los hogares maracaiberos las amas de casa introducían la consabida musácea en el horno, que es, como hasta ahora, fiel y tradicional acompañante del almuerzo zuliano.

El programa de Armando Molero fue el primer suceso de rating para su época, toda vez que la ciudad se paralizaba para escucharlo y hasta para reírse de sus chistes.

Entre las frases de mayor “pegada” en la publicidad zuliana en la década de los 60` destaca sin duda: “Si su marido la adora, le comprará muebles Nora”. Este eslogan identificó durante muchos años a una mueblería de Cabimas, la cual alcanzó, gracias a ella, una numerosa clientela y popularidad además produjo a sus propietarios pingues ganancias.

Una empresa de artefactos eléctricos de Los Haticos se sirvió de la fama que había adquirido la Mueblería Nora para dar a conocer su marca con el siguiente texto que publicó en un aviso insertado en los diarios locales: “Nora, cuando ya no te adoren, comprá ventiladores en Casa Norgen”.

En 1955 se instaló en la Plaza Baralt, al lado del Convento, una sucursal de Trajes Dovilla, una afamada tienda caraqueña que vendía ropa para caballero cuyo eslogan era “Trajes Dovilla ¡ Qué maravilla! “. La mayoría de las veces las campañas de ofertas eran enviadas desde Caracas, sin embargo, en el año 1960 quienes dirigían la tienda en Maracaibo decidieron contratar los servicios de un publicista local, quien les compuso un atrevido aviso cuyo texto decía lo siguiente: “Amigo no compre trajes confeccionados con la bragueta al revés, compre Trajes Dovilla”.

Vinicio Díaz Añez
Noticia Al Día

No olvides compartir en >>


á