De los tabacos de Gorgonio a la Flor de la Habana

Unos meses antes de cerrar para siempre las puertas de su modesta fábrica de tabaco, Gorgonio Parra le confesó a su compadre Germán del Gallego, que lo más lamentable en su vida de comerciante fue haber rechazado la invitación de una pandilla de gaiteros para parrandear en su casa durante tres días en aquella navidad cuando se vio al cometa Halley en los cielos de Maracaibo.

Había una tradición en esos viejos tiempos de colocar una bandera en la casa de algún notable comerciante de la ciudad para indicar así que su dueño debía costear los gastos de una larga parranda como ofrenda navideña. Ese año la bandera fue colocada en la casa de Gorgonio pero éste la quitó cometiendo un pecado capital, pues la pandilla lo asumió como un desprecio y para vengarse le escribieron una gaita irónica que, si bien no provocó la quiebra de su negocio en ese momento, lo atormentó hasta el final de sus días.

La letra de la gaita era atrevida y cargada de irreverencia, ya que ponía en duda ante propios y extraños la calidad de los productos que salían de la fábrica del honesto Gorgonio. Su letra es como sigue:

“Los tabacos de Gorgonio
Son los tabacos más malos
Son hechos de paja y palo
Y echan humo el día del coño”.

Gorgonio Parra no fue el primero en sentir el poder verbal de la gaita zuliana, que ya en esos tiempos se utilizaba para alegrar la navidad, para promocionar los nombres de abastos y bodegas con sus ofertas, para atacar a quienes se oponían a las costumbres, y para criticar a los gobernantes de turno.

Una gaita anónima escrita en 1875, año en el que gobernaba en el país Antonio Guzmán Blanco, refleja a grandes rasgos este último rol que se le asignaba:

Si el pan continúa a tres cobres,
hasta los reyes perderán
las ganas de comer pan;
y aún más, entre los ricos y pobres
protestamos de las leyes
instituidas por Guzmán…

Algunos entendidos en materia gaitera sostienen que con esta música zuliana se comenzó a hacer publicidad por primera vez en la región una vez que es utilizada en la promoción de productos, establecimientos como pulperías y bodegas y para propaganda política.

Y, al parecer, no están del todo alejados de la verdad, ya que a principios de siglo XX, según algunas referencias, se escuchaban en Maracaibo anuncios costumbristas que se pregonaban a través del cuatro, el furro y la tambora para promocionar marcas de tabacos, como la de Gorgonio, o el ron Real Carúpano. Asimismo, en las panaderías emblemáticas de la ciudad solían hacerse promociones en la temporada de navidad apelando al ritmo de la gaita.

Otra evidencia que señala a la gaita zuliana como precursora de la publicidad en la región se encuentra en las composiciones que se le atribuyen a Virgilio Carruyo, uno de los más destacados exponentes del género, quien nació en Maracaibo en 1874 y murió en esta misma ciudad en 1937.

Carruyo se inspiró en algunas marcas de productos de su época para escribir décimas y algunas de sus gaitas más célebres. Entre éstas últimas destacan “La Flor de La Habana”, “Las píldoras Laberan”, “El polvo virginal”, “La paloma”, “Cigarrillos Exis” y “El superior”.

De todas las gaitas antes nombradas, tal vez la que mayor difusión ha tenido a través del tiempo haya sido “La Flor de la Habana”. Asimismo, es la que más sentido publicitario tiene, toda vez que describe en versos certeros las virtudes de un producto gracias a las imágenes y metáforas creadas por su autor.

Vamos a fumar
la Flor de La Habana
que es la soberana
marquilla sin par.
Y la gran cruz lleva
su excelente aroma
el águila asoma
como marca nueva.

Virgilio Carruyo en una oportunidad recibió el encargo de la Cervecería Maracaibo, antecesora de la Zulia, para componer una gaita que hiciera alusión a la empresa y al producto. Por ese encargo se dice que recibió 100 bolívares, toda una fortuna por allá en los años 30 del siglo pasado.

Otro ejemplo que explica el papel de la gaita como instrumento publicitario lo encontramos en una composición cuya autoría es atribuida al pianista y compositor zuliano Adolfo de Pool, conocido principalmente por sus danzas, contradanzas y autor de la música del himno oficial de la Virgen de Chiquinquirá.

A de Pool se le encargó escribir una gaita para promover la venta del Ron Hoja de Oro, una bebida espirituosa de mucha demanda durante las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado. La inspiración lo llevó a crear un verso que fue considerado irrespetuoso, sobre todo por los católicos, y no se sabe si lo escribió bajo les efectos del citado ron. El verso en cuestión refiere lo siguiente:

“Jesucristo está en el coro,
Tiene puesto un gran festín.
San Pedro, en el botiquín,
Lo que vende es Hoja de Oro”.

Cuando la gaita adquiere la categoría de fenómeno cultural y masivo en todo el país, comienza también a verse como un verdadero instrumento de publicidad. En 1962, por ejemplo, la empresa Pampero descubre su potencial y organiza el Festival una Gaita para el Zulia, un evento que no solamente permitió difundir este género musical, a los compositores y agrupaciones, sino las cualidades de la gaita como un medio efectivo para vender productos y servicios.

Por otra parte, la aparición de la televisión permite que sea conocida en todo el país dejando de ser una expresión de difusión eminentemente localista. Los jingles comerciales y políticos de corte se comenzaron a crear desde las agencias de publicidad a partir de los años 80, y, algunos de ellos, fueron regionalizados empleando el ritmo de la gaita.

Vinicio Díaz Añez
Noticia Al Día

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