En la Pequeña Liga San Francisco hay un chamo que con tan solo 17 años ya causa estragos en cuanta competición interviene. Su condición de zurdo lo hace especial y mucho más si se le adereza el control cuasi perfecto al momento de lazar su portentosa recta.
Este prospecto que se pierde de vista en la pequeña liga sureña es Jhonder Marín, un joven amante de la música que sueña con emular a su ídolo Johan Santana en la pelota profesional.
Marín ha desarrollado su carrera peloteril en San Francisco, al comienzo no lo hacía como serpentinero, pero su admiración por el doble Cy Young Johan Santana lo motivó a subirse al morrito.
“Desde la categoría Junior decidí por completo formarme como pitcher. En el año 2010 representé los colores patrios en un Latinoamericano en Aruba, gracias a Dios dejé buena impresión; espero hacer lo mismo en este 2012 y poder asistir al Latinoamericano Juvenil”, apuntó.
Do, Re, Mi… letal
Cuando el beisbol le deja tiempo libre Jhonder le dedica a su otra pasión que es la música. Marín le encanta despejar la mente ejecutando piezas tropicales en su teclado, como a su vez ese pasatiempo le ha permitido desarrollar un peculiar estilo de combinar sus pitcheos.
“Soy muy controlado, las mayoría de mis lanzamientos caen en la zona de strike”, aseveró.
Además el amor por la Química, Física y Matemática le han ayudado a razonar mejor cada aspecto del juego de pelota.
Un cerrador de lujo
A su corta edad ya tiene definido su rol dentro de un juego de pelota. “Me encanta ser relevista. Últimamente mi mánager ha apostado por mí como cerrador y no te miento que me ha gustado esa faceta, de llegar a ser profesional creo que me inclinaría por ser el ‘cerrojo’ de mi novena”, afirmó.
Nixon Marín es el orgulloso padre que ha guiado los pasos de pequeño Jhonder en el mundo del béisbol. Marín ha sacrificado cientos de fines de semanas, vacaciones para ver crecer a su pequeño y presenciar un sinfín de proezas desde el morrito.
“Es la mayor satisfacción que puedo tener ver que mi pequeño se haya inclinado por la práctica deportiva. Desde los cinco años los estoy trayendo a jugar pelota aquí en la sede de la PL San Francisco”.
“Jamás olvidaré cuando lo vi lanzar en Aruba y la forma tan excepcional que se portó sobre la loma. Ver a mi hijo pitchear con el tricolor nacional es algo para nunca borrar de la mente”, comentó Marín levemente emocionado.

Además de tremendo atleta es un estudiante ejemplar, cada actuación se la dedica a su novia Emily Ramírez.

Después de cada entrenamiento le espera un suculento arroz con pollo hecho por su madre Janeth Pérez.
Manuel Portillo/Noticia al Día