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El Sermón del Domingo: “Hacer leña del árbol caído” ¿Qué dice Dios? (Opinión: Rev. Germán Novelli)

33 El Sermón del Domingo: “Hacer leña del árbol caído” ¿Qué dice Dios? (Opinión: Rev. Germán Novelli)

Recién comencé a ejercer el periodismo, un curtido colega, me dio el primer consejo: “Trata de cultivar el mayor número de amigos, porque los conocidos son los primeros que desaparecen, cuando no tienes trabajo en un medio”. Tiempo más tarde, otro comunicador, cuya amistad me honra hasta el día de hoy, me di a conocer otra premisa: “Los amigos de la fuente, son tan falsos como un billete de 13 bolívares. Peor aún, cuando no tengas empleo, no solo te darán la espalda, sino que buscarán la oportunidad de descalificarte como profesional y como persona”.

Estas conductas, poco solidarias, no son exclusivas del gremio periodístico, en otras disciplinas, profesionales o no, se dan similares actitudes. El viejo refrán “Hacer leña del árbol caído”, desafortunadamente, se mantiene vigente.

La iglesia tiene la naturaleza divina porque es iluminada, congregada y santificada por el Espíritu Santo. También lo es porque Jesucristo es su cabeza, principal piedra del ángulo, y novio. Pero todos los que formamos parte de ella somos seres humanos, con la doble condición de regenerados, pero aún se expresa en cada uno, el viejo Adán, la naturaleza pecaminosa.

¿Qué estoy diciendo? También nosotros caemos en el pecado de “Hacer leña del árbol caído”. Escrito en forma directa, destrozamos a nuestros hermanos en la fe, cuando han caído en pecado. Acabamos con la reputación, por razones bajas, de aquellos que nos caen mal y la desgracia bien sea por la pérdida del hogar, la salud, el trabajo o el bienestar, en lugar de ponernos a su lado para ayudar en su restauración física y espiritual.

En el evangelio de Mateo 18:15-20, el Señor enseña lo qué debemos hacer con un hermano que comete pecado. El texto apunta a una meta: La restauración espiritual del hermano caído.

No es a mi estilo, es al estilo que Dios enseña en la Biblia.

El texto comienza revelando la relación con nosotros de quien ha cometido pecado.Mateo 18: 15»Por tanto, si tu hermano No está hablando del vecino, del gobernador, del conocido. Jesús dice que nos preocupemos por nuestro hermano.

El siguiente punto a observar es: Mateo 18: 1515»Por tanto, si tu hermano peca contra ti. No dice que no metamos en su forma de vestir o su personalidad. Nuestra intervención debe ser, cuando, mi hermano, está cometiendo un pecado, notorio contra un mandato preciso de Dios.

También, nuestro Señor, indica cómo debemos actuar con él:Mateo 18:15»Ve y repréndelo estando tú y él solos. “Solos”, quiere decir en privado, con discreción. Quedan descartados el chisme, la murmuración y el comentario a otros, porque actuar así, es tan pecado, como el que está cometiendo el hermano.

El propósito bíblico de esta manera de actuar, es definido en el consejo que el Señor da:Mateo 18: 15Si te oye, has ganado a tu hermano. Si un hermano escucha la Palabra de Dios que le anunciamos, se arrepiente y confiesa, nuestro hermano ha sido restaurado por la obra de Cristo.

¿Cuándo entonces debe ejercerse la disciplina en la Iglesia?

Antes de hacer del conocimiento de toda la Iglesia, en reunión de Iglesia, para consumo de la Iglesia y en la privacidad de la Iglesia, se debe dar un paso previo: Mateo 18: 16Pero si no te oye, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Únicamente si no nos escucha en privado, cuando tampoco oye a hermanos maduros y prudentes, es cuando la Iglesia debe ser informada de lo que ocurre: Mateo 18: 17Si no los oye a ellos, dilo a la iglesia.

La Iglesia debe llamarlo, exhortarlo con la Palabra de Dios, y si él rechaza lo que el Señor manda, entonces se debe aplicar la separación de la membresía, del hermano que anda en pecado:Mateo 18: 17Si no oye a la iglesia, tenlo por gentil y publicano.

La disciplina es para que regresen, jamás para que se vayan

Dios no acepta que nadie tome a la ligera la autoridad de la Iglesia cuando administra la disciplina. Si un miembro rechaza la autoridad de la Iglesia para exhortarlo y motivarle al arrepentimiento, Jesús dice que esa persona debe ser considerada como: Mateo 18: 17Gentil y publicano. Estas palabras del Señor, significa que no debe ser tratado como un hermano en la fe, sino como un pagano.

Cuidado. Esto no quiere decir que no debamos amarlo. Todo lo contrario, la Iglesia debe seguir el ejemplo del Señor, quien “Mostró su amor para con nosotros, en que siendo pecadores, Jesús murió en nuestro lugar”.

La Iglesia tiene la autoridad divina para hacerlo: Mateo 18: 18De cierto les digo que todo lo que aten en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desaten en la tierra será desatado en el cielo.

Cuando una Iglesia predica la Biblia, distingue Ley y Evangelio, esto permite amonestar y exhortar, con la Palabra, al pecador que desprecia lo que Dios dice.  Pero con la misma fuerza y autoridad, está lista, en nombre del amoroso Dios, a dar el perdón, a quien arrepentido, lo confiese y se aparte.

Lo que Iglesia hace, en ambos casos, tiene, según Jesús, el respaldo en los cielos: Mateo 18:19Otra vez les digo que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

La Iglesia recibe al hermano arrepentido, ora por el hermano arrepentido, no vuelve a juzgar al hermano arrepentido. La Iglesia, todos los miembros, trabajan con él, por medio de la Palabra, para que sea edificado en la fe y restaurado como miembro del cuerpo de Cristo.

El hermano, quien antes estaba pecado,  ha sido reinstalado en ella, por la acción del Espíritu Santo. No se le juzga para toda la vida. El perdón es concedido, por la Iglesia, y en el cielo, el Señor respalda esta decisión de amor. La finalidad, al tratar con el pecador, no es que se pierda, sino que proceda al arrepentimiento y sea salvo por Cristo.

De esta manera imita a Jesús, quien tiene infinita misericordia y amor. Dios “Nunca se acuerda de nuestros pecados”. Nosotros tampoco debemos recordar los pecados que nuestro hermano ha confesado. Estamos dispuestos a orar al Señor, para que sus pecados y los nuestros sean perdonados.

Como Iglesia, debemos tener presente, que cada vez que nos congregamos, Jesús está en medio de nosotros: Mateo 18:20porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. La presencia del Señor nos mueve al amor, a la misericordia, al sincero deseo que nuestro hermano, sea restaurado en la fe para vida eterna.

La Iglesia de Jesucristo, cuando administra la autoridad del cielo, para “anunciar el pecado” o “perdonar a los pecadores”, lo hace movida por el amor que Cristo tiene por nosotros y por toda la humanidad. Nuestro deseo, el deseo presente de Dios, es que “Nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento”.Es anunciar las buenas noticias de Jesucristo: “Para que todo el que crea el él, confíe en él, no se pierda, sino que tenga vida eterna”. ¡Soli Deo Gloria! Amén

Reverendo Germán Novelli

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