Maracaibo, emporio de comercios y productos

El auge petrolero, el circuito agroexportador del café, la importancia de ser la segunda ciudad de Venezuela, su rica historia y su economía boyante hizo que Maracaibo se convirtiera en un emporio de empresas y servicios que conllevaron a la producción de un variopinto abanico de productos para nuestro consumo y uso, los cuales, quedaron marcados generacionalmente en el recuerdo colectivo.

Díganme algo. Pero Seriamente: ¿Usted lavaría su ropa, con “Jabón “Camello”?…Exacto, no está leyendo mal: “Jabón Camello”, producido por los hermanos Medina, cuyo slogan rezaba “Para Lavar y Fregar, Ponga el Camello a Trabajar”, “Limpia, Lustra, Da Esplendor”.

El Jabón “Camello” (vaya nombre para un producto de limpieza!), fue uno de los cientos de productos que el zuliano, aprovechando el auge económico de la época, lanzó al mercado.

Y así la cuenta se hace innumerable: Fororo, Café Harina de Maiz y Pastas Alimenticias “Buen Gusto”, producido por Ocando & Herrera en “Sabaneta Larga”; Helados y Galletas “La Suiza”; Cervezas “Unidas del Zulia y Maracaibo”, “Regional”, “Imperial”, “Zulia”; Refrescos “Victoria”; Refrescos “Sun”; Leche Alfa”; Leche “La Vía Láctea”; productos de la C.A. Laboratorios “Parmosot”, Alcoholado, Lavanda y Colonia Parmosot,; “Azúcar Refinada Cristal”, producida por la Compañía Anónima Central Venezuela; Jabón de Tocador “Bohemia”, Velas Esotéricas “El Sol”, Velas Votivas “La Milagrosa”, producidas por la C.A. “El Milagro”; Productos Ganaderos “Arsenipur”,. Producíamos, de todo y para todos acá en el Zulia.

La lista?.. Larguísima, Realmente tomaría prácticamente el artículo completo enumerar tantas iniciativas y emprendimientos que surgieron en esa Maracaibo acomodada, creativa y con poder adquisitivo que imperó desde los años cuarenta hasta bien entrados los setenta. Fueron años de producción, años de sacrificios, de inventos, de novedades, de inversión, para atraer al consumidor de una ciudad y una región dispuesto a comprar cualquier cosa que cayera a sus manos.

Atlantes de mármol de carrara en la primera sede de Comercial Belloso

Eso sin hablar de las pequeñas empresas que surgieron para ofrecer productos o servicios nacionales e importados: una larga lista también: “Curacao Trading”; “Abastos Paraíso”; “La Casa Eléctrica”; “Autoagro de Maracaibo”; Línea Aérea “Taca” de Venezuela, con vuelos a Las Piedras, Coro, La Carlota, San Antonio y ¡Bogotá!; MacGregor & Cia; Almacén Nebot; Tito Abbo Jr & Hnos, C. A. de Automóviles (Vendían vehículos De Soto); Wilson, Sons & Co, Ltd; “Beco”, “Zulia Motors”, “International General Electric, S.A, Inc”; “Almacén y Sastrería Guayaquil”; “RJ Villasmil”, emprendimientos que hoy en día, la mayoría no existen y pocos permanecen aún.

Sin embargo en este ir y venir de empresas, negocios y productos, la mayoría inexistentes cabe rescatar dos iniciativas que aún permanecen entre nosotros, manteniéndose de manera pujante y actualizándose de acuerdo a los parámetros que dicta la gerencia moderna. Se trata de Comercial Belloso y Café Imperial.

Comercial Belloso o Cobeca, como se le conoce en la actualidad fue fundada en el año 1907 con el nombre de M.A. Belloso & Hno, bajo la égida de don Manuel Belloso y su hermano Samuel. En ese año abre sus puertas la “Botica Nueva” y desde ese momento esta empresa 100% zuliana se dedicó a comercializar, importar y producir medicamentos y otros productos. Soda Inglesa, Emulsión Pasteur, Crema Egipcia, Hidramelis, Nervitona, Magnesia Belloso, Kola Champaña, Lemon Cream, Mentix, Marazul, Ti-tán, Regulatone, Catín, Pectoral Terpinado Belloso, Depurador Belloso, Antiseptol, Quinotrol, Bioquina, Colores Belloso, Colonia 25 y Pinolín, son algunos de los muchos productos nacidos de la iniciativa de esta familia de visionarios, que creyeron y siguen creyendo en la región.

En 1925 construyen el primer “rascacielos” de la ciudad, la nueva sede de la “Botica Nueva”, ubicada en la Plaza Baralt, Airosa torre de cuatro pisos de concreto sobre estructuras de acero. 525 metros cuadrados de un modernísimo edificio para la época, cuya esbeltez y belleza aún perdura en la Plaza Baralt.

Años después, Cobeca sigue siendo una de las referencias más importantes del país en el ramo farmacéutico, dedicada en las últimas décadas a la distribución de medicamentos, a través de sus canales de venta, diseminados por todo el país y, la venta de drogas medicinales y otros productos, en su red de farmacias Saas y Botiquería, presentes en todo el país.

Por su parte, Café Imperial, fundado en 1926, aún en pie, se mantiene como otro orgullo empresarial zuliano. Los fundadores de este emprendimiento, Armando Capriles y su sobrino Fernando M. Chumaceiro aceptaron el desafío de comercializar café en una época en que estas empresas abundaban, dado el auge del circuito agroexportador que se iniciaba en el estado Táchira y el departamento de Norte de Santander, en Colombia, llegaba a Maracaibo y de  allí partía a mercados internacionales. Sin embargo, a pesar de lo difícil de las condiciones de traslado del producto, desde los Andes, muchas veces en largas faenas en burro, la competencia de otras empresas y la situación conflictiva a nivel internacional, Los parientes Chumaceiro y Capriles le imprimieron a Café Imperial visión de futuro, de permanencia y de modernidad.

Prueba de esto, el éxito que tuvieron a través de sus variadas presentaciones de la semilla del cafeto, y su pujanza con la apertura de una moderna planta procesadora de La Pomona en los años sesenta. Hoy por hoy, Imperial esta amalgamada al cariño del zuliano por su larga presencia en nuestros mercados y hogares, y tras 85 años en la palestra  y una nueva generación de descendientes y asociados se prepara para ofrecer nuevos productos, para mantenerse, de seguro, como lo fue en épocas pasadas, en el corazón y en el gusto de los que en esta tierra vivimos.

Carlos Montiel Franco

Fotos: Stevens Novsak

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