Añorando el Hotel Detroit

Viendo las fotografías y postales de antaño, constatamos que Maracaibo no se podía quejar. Tenía lo último en modernidad para la época, entre otras cosas,  un sitio de pernoctas opulento, elegante y acorde con una ciudad que explotaba en abundancia, en pleno boato petrolero de los años cincuenta, se trataba del novísimo Hotel Detroit.

Los maracaiberos y turistas al ver la edificación, de líneas modernistas, ubicado entre las avenidas Doctor Portillo y Cinco de Julio, cercano al Aeropuerto Internacional de Grano de Oro y en la zona residencial de El Paraíso, se enorgullecían. Se sentían a la par de las grandes capitales del mundo.

Facilidades como “El Restaurant Windsor”, “El Comedor Flamingo” y  “La Terraza”, ubicada, esta ultima en el tope de la construcción,  en poco tiempo se convirtieron en sitios favoritos  de “Le Tout Maracaibo” y de los innumerables turistas, operadores y relacionados con la industria petrolera que atraídos por nuestra principal riqueza, pululaban en la ciudad.

Así las cosas, El “Detroit”, Hotel con nombre de próspera ciudad norteamericana, marcó el inicio de la época de modernidad en la hotelería zuliana. 1951 fue su año inaugural y contó con 96 habitaciones. Cuentan personas que laboraron en el establecimiento,  que su central telefónica, el número 5249 nunca dejaba de repicar: tal era la furia por hospedarse en sus habitaciones.

Su Propietario, el industrial zuliano Eduardo Ocando, concibió el sitio con especialísimo cuidado e inmejorable gusto: artísticos jardines, hall de entrada de gran magnificencia, comedores, cafés, piscina, estacionamiento propio y vista panorámica lacustre. Todo un remanso de disfrute, en una Maracaibo que iniciaba la década de los años cincuenta con un sitio a la altura del signo de los tiempos que se vivían.

Según el “Diccionario General del Zulia”, de Luis Guillermo Hernández y Jesús Ángel Parra,  las habitaciones del “Detroit” fueron decoradas con excelente gusto estético, y dotadas de novedades para la época, como aire acondicionado, baño privado y teléfono y que su personal era, altamente entrenado y hablaban en su mayoría inglés y francés. Imagínense lo conveniente que resultaba, para un turista o trabajador petrolero extranjero, la mayoría desconocedor del grado de modernidad de nuestra urbe para esa época, conseguirse con un negocio de tal nivel en nuestra ciudad.

Referencias indican que las tertulias que se generaban y el ambiente elegante del Detroit hicieron de las áreas sociales del hotel un sitio de moda, proclive celebraciones familiares, a negocios importantes, a eventos comerciales. Una nueva concepción del concepto de hotelería daba otros aires, en 1951 al abanico de opciones hoteleras de la ciudad.

Un incendio, todavía recordado por muchos zulianos dio al traste con la obra de Ocando, devastando sus instalaciones, como un sino trágico de suerte contrariada,  justo en el momento en que mas sitios como este, faltaban.  Justo en el momento en que la ciudad decía: “El Detroit, el hotel más moderno de la ciudad”.

Hoy en día, del Hotel Detroit no quedan vestigios. El estacionamiento trasero de la sede regional del Seniat fue su sede. Irremediablemente, cuando un maracaibero de más de sesenta años pasa por el sitio donde fue erigido, con nostalgia dice…”Allí quedaba lo mejor…el Detroit!”.

Carlos Montiel Franco

Noticia al Día

No olvides compartir en >>


á