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LA VIRGINIDAD no está en la vagina: Juicio al HIMEN (Especial NAD de una chica de 21 años)

mujer 306x300 LA VIRGINIDAD no está en la vagina: Juicio al HIMEN (Especial NAD de una chica de 21 años)

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A lo largo de la historia de la humanidad, la conservación del himen ha tenido mayor o menor importancia según la cultura a la que se pertenezca. El himen ha sido desde el principio de los tiempos la ” marca ” que determinaba si una mujer había mantenido relaciones sexuales o no. Pero a falta de conocido provecho biológico, el himen ha adquirido un valor simbólico que sólo ha servido para discriminar al sexo femenino.

Existen culturas en donde la máscara social continúa vigente reprimiendo y sofocando los deseos femeninos; en donde la castidad femenina es considerada por muchos un resabio del machismo. Idealizada o criticada, la virginidad femenina ha sido objeto de uno de los debates más antiguos de la humanidad y la polémica sobre su significado se reactualiza periódicamente.

En la cultura Árabe los rituales y las costumbres son mucho menos reservados que la ley, sobre todo en lo que respecta a la costumbre de mostrar públicamente la ropa interior de la novia después de la noche de bodas, un ritual que demuestra la función esencialmente social de la virginidad. En algunas regiones además de mostrar las bragas manchadas de sangre en una bandeja, un certificado del médico oficialmente expedido es enganchado a la ropa con un imperdible, por si todavía quedaban dudas de la autenticidad de la primera prueba. En cualquier caso, la más mínima duda acerca de  la virginidad de la prueba es un drama y un escándalo tanto para la familia del novio como de la novia

En varias culturas africanas aún se practica la infibulación a las niñas entre los 2 y los 8 años de edad, como manera de preservar el himen y la virginidad de las mujeres. La operación es realizada por una curandera o partera, sin anestesia, y consiste en una ablación (la llamada clitoridectomía), seguida por un cierre vaginal permanente. Solamente se deja una pequeña abertura para la emisión de orina y de sangre menstrual. La vulva se abre con un cuchillo inmediatamente después del matrimonio o antes de un parto.

Por otra parte en cultura- judeo cristiana, muestra que los caballeros sólo velan por la virginidad de las tres mujeres que tienen a su lado: su madre, esposa e hija. Mientras que las “otras ” poseen un valor al servicio del varón, para hacer de la mujer un objeto de intercambio entre los hombres. Las señoritas perfectas ” vírgenes hasta el matrimonio ” ven al sexo como algo sucio y no como una forma natural de relacionarse pues fueron aprendiendo de literaturas obsoletas o malas lenguas populares que la primera penetración debe ser dificultosa, puede provocar dolor desmesurado y causar sangrado.

Para la cultura Wayuu la virginidad (conservar el himen intacto) es una tradición que muchas mujeres de esta etnia consideran sagrada al momento de contraer matrimonio.

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Ervia González, representante Wayuu

Según Ervia González una chica de 23 años perteneciente a la población wayuu, la virginidad dentro de la etnia en un proceso que toma mayor importancia cuando la niña se desarrolla y se convierte en majayet (señorita), para ellas el himen debe permanecer intacto hasta el momento del matrimonio.

Para esta etnia entregar a una majayet (señorita) al momento de casarse es símbolo de honor y respeto, por otra parte los  hombres wayuu deben pagar un dote para poder contraer matrimonio con una mujer virgen. Esta entrega de dinero o joyas es de costos elevados cuando la mujer es pura “virgen” y el costo suele bajar y ser mínimo cuando no es pura.

González agregó en sus palabras que la tradición en su población ha decaído un poco, en la actualidad no es común que todos estos rituales se den, se ha perdido esas cistumbres y la importancia de la virginidad para la familia.

Testimonio vivo, es esta chica, quien comenta que su madre no realizó  con ella el “Blanqueo” tradición para las señoritas , a pesar que su familia ha seguido las costumbres de la etnia. Por tal razón el valor de la virginidad o el simbolismo de la pureza o virginidad para González no son tan fuertes. Aunque todavía existen familias que se rigen por estas tradiciones.

“La virginidad no está en la vagina, sino en la actitud de la persona, en la conciencia y la capacidad de analizar la información sobre el tener o no relaciones sexuales”.

Para todas estas culturas ser virgen simboliza pureza, inalcanzable, perfecta, intocable fuera del matrimonio convencional y adopta un rol sumiso en donde el hombre actúa como iniciador, ella confiere y comparte su esencia pura con él solamente como una flor pura cuya fragancia sólo podrá ser aspirada por aquél hombre.

Marelvis Estrella/pasante

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