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Un loro avisaba a los “narcos” cuando llegaba la policía: Preso en Barranquilla el pillo emplumado

16 9 2010 11.9.58 3 Un loro avisaba a los narcos cuando llegaba la policía: Preso en Barranquilla el pillo emplumado

Foto: El Heraldo-Colombia

Desde que pisó los patios del Jardín Botánico no ha vuelto a abrir el pico. Tal vez está aprovechando antes que llegue un abogado, por aquello de que: todo lo que diga será usado en su contra.

Se trata de un loro decomisado ayer por la Policía durante un operativo relámpago. La misión se inició a las 4:30 de la mañana cuando cerca de 300 hombres uniformados infiltraron varias zonas del sector de Barranquillita para requisar entre personas, carretillas y cargas que trabajan en este lugar.

Moradores del mercado aseguran que el sitio no ha dejado de ser blanco de atracadores.

Las acciones. Son las 5 y parece mediodía. Cientos de vendedores de verduras y legumbres aprovechan el fresco de la madrugada para organizar sus kioskos. Dos perros antinarcóticos, un pastor belga y un labrador, huelen sin cesar buscando drogas.

En ese momento el pájaro, bautizado Lorenzo por la Policía Ambiental, aún permanecía junto a su dueño en frente del depósito El Progreso, sobre la calle 42 con carrera 9. Es un loro real, una de las aves más codiciadas para el tráfico de animales, por sus “hábitos habladores”.

Mientras tanto, las pesquisas continúan. Además de estupefacientes, los policías persiguen armas de cualquier especie para de alguna manera mitigar la ola de violencia que asecha a la ciudad.

Cuando los primeros rayos de sol empiezan a manchar el cielo oscurecido, un grupo de agentes llega a una casa de vicio escondida detrás del Colegio Las Brisas, en frente de Fedecafe en la Carrera 46 con 34. Un hueco en medio de una cerca de bloques es el acceso a un verdadero antro.

El martes los uniformados habían visitado lo que queda de la antigua Intendencia Fluvial. Incautaron 15 armas cortopunzantes, 8 pipas para consumir bazuco y una pistola de juguete aquella tarde. Once horas después lo único que hallaron fueron alrededor de 20 almas perdidas entre el vicio y el mugre.

Simultáneamente, en la 42 con carrera 9, el patrullero Edues Muñoz ha llegado al depósito en donde dormía Lorenzo. Al detectar la presencia de los uniformados el animal adiestrado empieza a gritar “corran, corran”, advirtiendo así a los jíbaros que lo tenían en su poder. Su escapatoria es imposible. Lo único que puede hacer es repetir las frases que le fueron enseñadas. “En la patrulla se la pasó gritando ‘corran’ y llamando a una mujer”, contó Muñoz sobre esta especie exótica que se sumará a las 1.700 que fueron decomisadas durante el primer semestre de 2010.

Mientras que Lorenzo es retirado del lugar, los otros agentes conversan con los drogadictos del antro. Luis Rodríguez es uno de ellos. Dice que ha pasado 29 de sus 33 años viviendo en las calles. “Me le perdí a mí mamá un día en el Centro”, relata masticando con la boca abierta un pedazo de pan. Al poco rato se contradice contando que cada sábado recibe una visita de su madre. Asegura que sin falta ella le lleva comida.

Al lado del hueco que ha convertido en su cuarto, reposa una olla de sopa sobre unos palos. Decenas de moscas forma una capa sobre el caldo que más tarde servirá como el desayuno de Luis. “Arreglo zapatos”, es la excusa que presenta al indagar sobre la colección de botellas de boxer que tiene a su lado.

El destino de este hombre y el resto de habitantes del lugar es incierto. Por lo menos el futuro de Lorenzo ‘el campanero’ , pinta mejor.
El Heraldo-Barranquilla

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Foto: El Heraldo-Colombia