El caso de Franklin Brito resulta emblemático. ¿Cómo es posible que el Gobierno no disponga de gente para el diálogo? ¿Acaso pierde el Ejecutivo devolviéndole a Brito sus tierras? De acuerdo a los documentos registrados, el título de las tierras reclamadas por Brito le pertenece.
Si eso es así, entonces ¿cuál es el interés de algunos de los personeros del Gobierno en mantener ese foco de perturbación asumiendo una posición intransigente, cerrando de antemano cualquier puerta para el diálogo? ¿Y si se muere Brito?”. (Edición 299 del11 de julio de 2010). La noche del pasado martes, en su marcha electoral por Aragua, Chávez pidió perdón por los errores que ha podido cometer en lo que va de Gobierno. Pues bien, como sé que no soy monedita de oro para gustarle a todo el mundo le voy a hacer llegar lo que yo pienso de su propósito de enmienda, porque se supone como tal cuando es tácito que detrás del perdón viene el reajuste. Aprecio que el compañero Chávez ha cometido no pocos errores que, a la larga, han de resultar costosos para la buena marcha del proceso revolucionario. No hay suficientes cuartillas para enumerarlos, por lo que voy a los más recientes. Una de las cosas que más le critico al Gobierno es que se parezca tanto a los Gobiernos que en el pasado combatimos. Recuerdo como si fuera hoy la soberbia de quienes detentaron el poder durante un poco más de 4 décadas de la segunda mitad del siglo pasado. Nuestra oposición era silenciada y éramos acusados de delincuentes. Los medios oficiales ignoraban los sucesos que arrojaban como resultado estudiantes muertos bajo las balas asesinas de los gendarmes del puntofijismo. Cuando arropábamos con la bandera nacional a los ataúdes de los compañeros asesinados, desde Miraflores nos acusaban de crear mártires para subvertir el orden. Presente tengo en la memoria cuando los padres de Noel Rodríguez (torturado y desaparecido en julio de 1972) decidieron recurrir a la huelga de hambre en el Colegio Médico, buscando saber de la suerte corrida por su hijo, entonces Caldera dijo que la ultraizquierda utilizaba a la pareja oriental para desestabilizar su mandato. Basta escuchar hoy a los funcionarios del Gobierno revolucionario dar explicaciones acerca de la muerte de Franklin Brito para hacer comparaciones entre dos épocas y no encontrar diferencias. No falta quien diga que a Brito lo mató su mujer. Me parece estar escuchando a Octavio Lepage cuando, justificando el asesinato de Jorge Rodríguez, anunció que había muerto de un infarto. Parecerse cada vez más a la IV República puede ser uno de los errores en los que Chávez ha incurrido con suma frecuencia y que mayor daño le ha hecho a la supervivencia del proceso revolucionario. Me sorprendió escuchar a Mario Silva (vocero más que reconocido por Chávez) decir que Franklin Brito incurrió en un delito porque su huelga de hambre fue un suicidio. Si asumimos la afirmación de Silva como valedera, entonces (guardando las distancias) Salvador Allende fue un delincuente. Los medios del Gobierno revolucionario no reflejaron en portada el desenlace de una larga huelga de hambre. Quiérase o no esa era la noticia para abrir. Yo me resisto a creer que los colegas de El Correo del Orinoco, Ciudad CCS y VEA hayan olvidado las lecciones de Informativo en la UCV, y si no lo hicieron me imagino cómo debe haber pesado en sus conciencias ignorar la noticia bajo el supuesto de que difundirla le hace daño al Gobierno. Hasta medios como Últimas Noticias (bajo el mando de un periodista profesor que se cansó de vociferar sus premisas acerca de la información veraz y oportuna) asumió complacer al Gobierno y obtuvo el visto bueno de los voceros tarifados de la revolución. No hago defensa alguna de los medios opositores, esos que parecen haber perdido el rumbo en esta batalla incomprensible donde la prensa se convierte en vanguardia política haciendo añicos su verdadera esencia. No recuerdo haber visto a Elías Jaua en alguna huelga de hambre, pero sí conozco de su militancia en el movimiento estudiantil revolucionario y me cuesta creer lo que ahora escucho. Hay una película de Woody Allen llamada El inquilino, donde el protagonista termina vistiéndose como su contrario. Hoy, los camaradas del Gobierno revolucionario son los inquilinos del momento. Son muchos los errores cometidos. Se puede tener control sobre todos los poderes bajo el pretexto de preservar la revolución, pero que no me hablen de una revolución abstracta. Volver a Pol Pot ni pensarlo, por eso pedir perdón se hace con la más comprometida intención de la enmienda, de lo contrario será mejor pedirle perdón al santo cachón.
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