Quantcast

¿Demolición o desmoronamiento? (Javier Sánchez)

Javier Sanchez1 ¿Demolición o desmoronamiento? (Javier Sánchez)

Javier Sánchez

En once años  no  se ha sentido con mayor fuerza que hasta ahora el temblor dentro del régimen chavista del país. Se tambalea de un lado a otro a cada momento, con fallas o una variedad de fracturas en su estructura, que pone a muchos de sus líderes a dar gritos ofensivos y a otros a reírse a lo loco de la inseguridad del país y el mal ajeno. El edificio rojo se observa inclinado como la Torre de Pisa y pierde cada vez más apoyo y se desmorona ladrillo a ladrillo. Son muchos los factores que están socavando al chavismo, pero el más importante es el referido a la inseguridad galopante e insoportable, la corrupción perversa que se lleva en los cachos cualquier otra actividad de esta índole jamás vista en nuestro país, la expropiación de la propiedad privada que va desde zapaterías y carnicerías hasta conucos y grandes extensiones de tierras, pasando por empresas de servicio y manufactureras. En estos tiempos de elecciones parlamentarias, la estructura chavista a la cabeza de su máximo líder hablan de “operación demolición”, pretendiendo acabar, según ellos, con los intereses de la oligarquía o la burguesía, en el sentido de no dejarlos pasar, en la representación de los que se postulan a las curules como miembros de la oposición. El edificio llamado Venezuela, construido con las propias manos de venezolanos y extranjeros que una vez pisaron esta tierra y se quedaron para amarla y ayudarla a levantar, ven hoy en día como una implosión acaba poco a poco con todo aquello que costó muchos años de democracia sacar adelante. Tierras productivas, fábricas, casas comerciales, industrias, han sido expropiadas, tanto a venezolanos como a extranjeros, mientras funcionarios de alto nivel  (casi siameses del jefe), aprovechando  las instituciones creadas por este gobierno, acumulan groseras fortunas, ante la mirada inerte de un Poder Judicial que opera como un brazo macizo, al estilo “Popeye”, dentro de la estructura del poder que  se ha implementado, junto al brazo armado de una milicia entregada  por dinero a los intereses del  chavismo, pero  que comienza a dejar ver costuras e hilachas en sus camuflajes. Demoler es destruir, es derribar algo material o inmaterial, es lo contrario a construir. Demoler a más de la mitad de los venezolanos que se oponen al actual régimen no es tarea fácil. La conjugación de dicho verbo no cala en la mente de los venezolanos. “Yo soy demolido”, “Tú eres demolido”, “Él es demolido”, “Nosotros somos demolidos”, “Ellos son demolidos”, no es lo que se refleja a diario entre los que comulgan con los ideales democráticos. “Yo construyo”, “Tú construyes”, “Él construye”, “Nosotros construimos”, “Ellos construyen”. Cuando Chávez le ordena a Aristóbulo Istúriz, al inicio de la actividad electorera para las parlamentarias, que hay que “demoler” a la oposición como un bautizo de su campaña, “Me los demuelen porque es la orden”, son muchas las interpretaciones, pues todos somos venezolanos y vivimos en la misma tierra que nos vio nacer. ¿Es una demolición lo que se producirá? ¿En realidad quieren acabar con una parte de los venezolanos y desaparecerlos del mapa? ¿O se trata de una respuesta ante un evidente desmoronamiento de un Gobierno que, después de once años de fracaso, comienza a dejar caer ladrillos desde lo más alto, debido a una onda que desde su núcleo se siente, debido a los explosivos tales como la inseguridad y corrupción, junto a la imposición de políticas al estilo cubano, rechazadas por una mayoría que prefiere vivir con las libertades a las que ha estado acostumbrado? El lenguaje encendido del Presidente y de sus más cercanos que ríen a mandíbula batiente por la inseguridad reinante en el país, es una muestra de la desesperación ante el desmoronamiento del régimen que se desvanece como cerros de naipes. Vivimos tiempos difíciles, pero vivimos también momentos en que se pone a prueba la capacidad de aguante  y reflexión. ¿Habrá demolición? ¿O  estamos frente a un desmoronamiento? Muchos acontecimientos importantes han ocurrido en el mundo durante el mes  otoñal de septiembre. Somos y seguiremos siendo un rascacielos que sigue  en construcción,  con bases sólidas que nuestros antepasados nos sembraron con sentir democrático e indestructible, y que nada ni nadie podrá demoler.  Reza un proverbio chino “Ten cuidado con lo que deseas, pues podrías obtenerlo”.

Javier Sánchez